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Expoartesanías ha sido el principal escenario donde cientos de artesanos se dan a conocer, y en su XXVII edición, que tendrá lugar del 6 al 19 de diciembre en Corferias, se podrán apreciar historias de vida como la de Nélida Colón, una mujer que aprendió a tejer a los ocho años gracias a su abuela y que hoy, a sus 60 años, continúa enseñando este oficio en su región.
Nélida empezó tejiendo fajitas (cinturones para pantalones). En esa época, alternaba el estudio con la tejeduría; de ocho a once de la mañana iba al colegio en el municipio de Morroa, ubicado al noreste del departamento de Sucre, reconocido por sus coloridas hamacas. Luego regresaba a donde su abuela, quien tenía el algodón listo, y tejía una o dos fajitas. Salía a venderlas al pueblo y a las dos de la tarde retomaba sus estudios. Cuando creció y tuvo más experiencia su abuela le enseñó a tejer bolsos, gorros, bufandas, zapatillas y billeteras. Finalmente pasó la prueba mayor: dominar el tejido de la hamaca grande en el telar vertical.

Cuando Nélida se graduó decidió estudiar modistería y decoración en Barranquilla y Sincelejo. Durante 30 años alternó la modistería con la tejeduría y de esa manera pudo sacar adelante a sus cuatro hijos, tres hombres y una mujer, quienes hoy conocen a profundidad el oficio.

El algodón lo tintura con anilinas y con plantas como la mata ratón, que da un tono verde biche; la cáscara de la cebolla, con la que obtiene el violeta, y el sangregado con el que consigue el gris.

Para hacer una hamaca, que le demanda una semana entera de trabajo, necesita cuatro libras de hilo de algodón que compra a proveedores de Barranquilla. Pone a hervir fécula de yuca para formar un almidón por el que pasa cada hilo de la madeja, una técnica que le garantiza crear una hamaca fuerte y duradera. Luego deja secar los hilos al sol antes de pasarlos al telar y comenzar el proceso de tejido.

El algodón lo tintura con anilinas y con plantas como la mata ratón, que da un tono verde biche; la cáscara de la cebolla, con la que obtiene el violeta, y el sangregado con el que consigue el gris.

A sus 60 años teje la tradicional hamaca arcoíris que tiene ocho colores y la hamaca color hueso que es una de las más populares. Hace unos años, después de recibir una capacitación en mercadeo, comenzó a elaborar la pinta del sombrero vueltiao, una hamaca de franjas crudas y negras.

En 2002 ayudó a constituir la Asociación de Artesanos Unidos de Morroa, de la que hacen parte 22 artesanos.

Hace tres años Nélida perdió su casa en un incendio y ahora vive donde su hermana. Sus esperanzas están puestas en las ventas que realiza en las ferias. Está convencida de que comercializando sus productos podrá volver a tener un techo en donde, algún día, pueda fundar un taller. Quiere enseñarles a las mujeres del municipio el oficio y demostrarles que es posible salir adelante honrando una labor ancestral.

Una feria conmemorativa llena de nuestra identidad, sabor y cultura. Así será esta edición de Expoartesanías 2017, el encuentro artesanal más importante de Colombia.

*Comunicado de prensa

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