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Una serie de fotografías del bogotano Iván Herrera, en las que retrató el centro de su ciudad natal, fueron la inspiración para ‘La defensa del dragón’, ópera prima de Natalia Santa que representó este año al país en el Festival de Cannes. Estas fotos se tradujeron a un guion que la compañía productora colombo-cubana Galaxia 311 convirtió en realidad y que usted podrá disfrutar en la gran pantalla desde el próximo 27 de julio.

En varias de sus series de fotografías, Iván Herrera logró capturar para siempre retratos y escenas urbanas del trasegar usual del centro de Bogotá. La vida que se plasmó en estas imágenes, en la que los habitantes incógnitos de estos espacios se convirtieron en los protagonistas del mundo gracias al trabajo de Herrera, llamó la atención de la directora y guionista Natalia Santa, quien se interesó por relatar en su ópera prima estas historias que transcurren en el anonimato.

Tomando estas fotos como inspiración y punto de partida, Santa construyó el universo de La defensa del dragón y decidió que en ésta, la ciudad de Bogotá, y particularmente las calles y espacios de su centro, serían un protagonista más. Para esto, en el rodaje que tuvo lugar durante cinco semanas a mediados de 2016, se unieron el talento de dos grandes fotógrafos, el propio Iván Herrera que con su trabajo fue fuente de inspiración, y Nicolás Ordoñez, quien además es el director creativo de la compañía productora de la película, Galaxia 311.

Juntos lograron registrar de un modo muy cercano a la realidad los sitios en los que transcurre la historia de estos tres hombres resignados a vivir su vida sin ningún riesgo y por tanto, sin ninguna inspiración. A esto se sumó un equipo de producción pequeño, que no afectó en gran medida la normalidad de los espacios a retratar, y que por el contrario, ayudó a construir una simbiosis entre el inspirador contexto y la ficción ideada. Una combinación equilibrada de técnica con el respeto y el anhelo de transmitir el encanto de la vida de la manera más fiel.

La idea que la directora Natalia Santa tenía en mente para su película encontró la manera de realizarse gracias a la productora Ivette Liang, egresada de la Escuela de Cine y Televisión –EICTV– de San Antonio de los Baños, Cuba y socia fundadora de la empresa de producción de cine y formación, Galaxia 311, en donde se desempeña como gerente y productora ejecutiva.

Ivette, junto a su empresa, busca apoyar a jóvenes realizadores brindándoles a sus proyectos, especialistas del mundo entero provenientes de su nutrida base de datos. Han estado detrás de diferentes producciones colombo-cubanas dirigidas por Kiki Álvarez, incluyendo los largometrajes de ficción Jirafas, estrenado en el Festival Internacional de Cine de Róterdam –IFFR- en 2012; Venecia, presentado al público por primera vez en 2014 en el Festival Internacional de Cine de Toronto –TIFF-; Sharing Stella, estrenado en el Festival de La Habana 2016, y Las Chambelonas, que actualmente se encuentra en postproducción. De igual modo, produjo Sady González: una luz en la memoria, documental dirigido por Margarita Carrillo que se estrenó en el segmento “El séptimo y otros tres” del 55 Festival Internacional de Cine de Cartagena de Indias –FICCI-.

Adicionalmente, la compañía cuenta con varios proyectos en desarrollo, entre los que destacanLa venganza de Jairo, documental colombo-mexicano dirigido por Simón Hernández; Dos de terciopelo, documental sobre los músicos Andrea Echeverri y Héctor Buitrago, coproducido con Alemania y dirigido por Catalina Florez, y Retorno al mar de mis muertos, ficción colombo-argentina de Esteban García.

Esta combinación de talentos se refleja en La defensa del dragón, una historia para recordar que en la vida, temer perder es temer vivir, y que llega a las salas de cine colombianas el próximo 27 de julio, gracias a la distribución de Cine Colombia.

Este es el rugido del dragón – Sinopsis

Samuel, Joaquín y Marcos son tres viejos amigos que pasan sus días en el centro de Bogotá, entre el legendario club de ajedrez Lasker, el Casino Caribe, y el tradicional café La Normanda.

Samuel (53) es un ajedrecista profesional que vive de apostar en pequeñas partidas que sabe ganadas. Su mejor amigo es Joaquín (65), un consagrado relojero que está a punto de perder el taller que heredó de su padre. Y después está Marcos (72), un homeópata español que se dedica a buscar la fórmula para ganar en el póquer.

Estos tres hombres se han refugiado en la seguridad de sus rutinas para no tener que asumir sus derrotas esenciales. Pero llega un momento en que la realidad los confronta y los hace tambalear. Entonces tendrán que tomar decisiones que ponen en riesgo esa seguridad, decisiones aparentemente pequeñas pero que los obligarán a replantear su lugar en el mundo.

Mientras Samuel entrena a un pupilo para el campeonato local de ajedrez, Joaquín intenta mantener a flote su taller, y Marcos averigua por qué su hijo no le ha vuelto a mandar su pensión, distintos sucesos afectarán la cotidianidad de estos hombres, y entenderán que, en la vida como en el amor, nunca es tarde para arriesgarse a perder.

*Comunicado de prensa.

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