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Al ciclo Mirada Paralela, un espacio que rinde homenaje a la vida y obra de Federico García Lorca, llega La Piedra Oscura de la compañía Exilia2 Teatro, bajo la dirección de Víctor Quesada, la dramaturgia de Alberto Conejero y las actuaciones de Erick Rodríguez y Fernando Bocanegra.

LA PIEDRA OSCURA.
De jueves a sábado 8 p.m. y domingo 6:30 p.m.
Hasta el 3 de diciembre.
Valor: $30.000.  $20.000 estudiantes.
50% Membresía Maldita Vanidad.
Lugar: Cra 19 # 45 A 17. Barrio Palermo, Bogotá.
Reservas en: 6055312 – 3192487560
[email protected]
www.lamalditavanidadteatro.com

T:@teatrolamaldita
F: /LA-MALDITA-VANIDAD-COMPAÑIA Teatral
I: @LAMALDITAVANIDAD

La importancia de Federico García Lorca para la compañía Exilia2 y su director, así como el reconocimiento nacional e internacional de la pieza la hacen una obra infaltable en este ciclo. El escenario es un improvisado hospital militar, donde dos hombres que no se conocen, un reo y un guardián, están obligados a compartir las horas terribles de una cuenta atrás que termina con la muerte de uno de ellos. Un secreto envuelto en remordimientos y un nombre que resuena en las paredes: Federico García Lorca. Una obra que plantea la memoria como camino para pensarse lo estéril de la guerra.

El autor de La Piedra Oscura toma como referente los Sonetos del Amor Oscuro, de los que se dice que buena parte están dedicados a Rafael Rodríguez Rapún, secretario del Grupo La Barraca;  más que explorar la relación de estos dos, se recrea una situación ficcional entre Rodríguez Rapún y un soldado joven que lo tiene retenido, el texto es al final una voz en contra de la guerra, en la que no hay ganadores, una apuesta poética a favor de la humanidad y la compasión por el otro así este mismo sea mi enemigo, como dice el dramaturgo: “… El teatro tiene que hacernos sentir una amenazante compasión por los que son, en principio, nuestros contrarios”.

Para el director Víctor Quesada  La inspiración viene por la belleza del texto de Conejero y luego por esa pulsión en la que las fronteras entre la guerra civil española y el conflicto armado colombiano se difuminaban, no por razones históricas, de complejidad de ambos conflictos o similitudes originarias, sino porque la obra, sin ninguna pretensión de activismo, se ubica en un lugar que nos invita a hablar de memoria, de no olvidar, de escucharnos y de la reconciliación y encuentro de la humanidad consigo misma, en un momento en que nuestro país contrariado y dividido lo necesita de manera prioritaria”

*Comunicado de prensa

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